
¿Qué esperamos de un plan director? Esperamos que marque una línea estratégica, que sea claro, certero y con un contenido que aporte, más que la situación idílica que se pretende conseguir a través de sus buenos propósitos. Se debe adaptar a la situación actual, debe ser claro, conciso y que permita cambios en su estructura. Además, debemos poder medir el avance de los indicadores, sus fortalezas y debilidades, y no suponer mejoras sin datos.
Además, este plan presentado por el Gobierno y aprobado por éste en el consejo de ministros, el texto salió aprobado con 16 votos a favor (los de la Administración General del Estado), 16 en contra (los de la Coordinadora Española de ONGD, UGT, CCOO, Universidades, Federación de Derechos Humanos y expertos) y dos abstenciones correspondientes a la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES). Esto ya nos demuestra, las controversias que presenta este plan.
Así pues, la LCID define la política de cooperación para el desarrollo como:
“expresión de la solidaridad del pueblo español con los países en desarrollo, articulado en torno al ser humano como su protagonista; la defensa y promoción de los derechos humanos y la no discriminación; el desarrollo humano y sostenible con equidad de género; la promoción de un crecimiento económico sostenible que redunde en igualdad y en mejora de las condiciones de vida; y el respeto a los compromisos adoptados en el seno de los organismos internacionales.”
¿Cumple el Vº Plan Director de la cooperación Española 2018-2021 con los requisitos esperados? Pues bien, la respuesta es fácil, No. Se trata de un Plan Director construido sobre las líneas del anterior plan, en las cuales no se ha tenido en cuenta los agentes implicados en la Cooperación Española, pero que sin duda, ni siquiera iguala respecto a contenido e información. Es un plan de buenos propósitos, ideal, donde se menciona con mucho ahínco los ODS y la agenda 2030. Y que por supuesto, cuenta con la falta de participación real de los agentes más implicados de la cooperación Española. Además no hace hincapié en la necesidad de abordar todos los factores que generan la desigualdad, incluyendo género, injusticia y pobreza.
Pasemos entonces a mencionar las fortalezas y debilidades referidas a las prioridades estratégicas. Podemos definir como fortaleza que este marco estratégico esté basado en la lucha contra la pobreza y la desigualdad, en la construcción de resiliencia y en la contribución a la provisión de bienes públicos globales, e integra coherentemente los principios transversales de la CE: enfoque basado en derechos humanos y las libertades fundamentales, la igualdad de género, el respeto a la diversidad cultural y la sostenibilidad ambiental.
Hasta aquí podríamos decir que, a pesar de ser solo una base sobre la comenzar a trabajar, y en la que podríamos incluir diversos temas en los que incidir, resume de manera concreta en qué se debe centrar la CE y cuáles deben ser las líneas a seguir.
Su línea está basada en un enfoque sobre los derechos humanos, así pues la CE promoverá el empoderamiento de todas las personas para el ejercicio pleno de sus derechos, la participación política, la rendición de cuentas, velando por la no discriminación por razón de género, de orientación sexual y de identidad género, así como por otras razones como la discapacidad. Pero, ¿de qué manera pretende conseguir lo mencionado anteriormente?
Para todo ello, en España, en 2017, se creó el Plan de Acción Nacional de Empresas y Derechos Humanos, que lo podríamos considerar como una fortaleza, con el objetivo de reforzar las herramientas que fomenten y faciliten la puesta en práctica del compromiso español de proteger los derechos humanos frente a cualquier impacto negativo que la actividad empresarial pudiera tener sobre ellos, dentro y fuera del territorio español; dar seguimiento en el plano interno a los compromisos asumidos en el ámbito internacional y de UE; fortalecer la ventaja competitiva de las empresas españolas en el marco global; y situar a España en el grupo de países con mejores prácticas en este ámbito. Teniendo como controversia, que sólo se aplica en el ámbito empresarial, pero, ¿y en los demás ámbitos?
Hasta aquí, sería la única referencia que podríamos encontrar respecto a los Derechos Humanos. Aquí residiría su debilidad. En el resto del documento, solo podemos encontrar referencias a través de los ODS. ¿Es por lo tanto suficiente la línea de acción para un tema tan relevante?
En lo referente a elementos globales, como lo es el género, hace referencia a que la consecución de este término contribuirá como elemento fundamental para el progreso en todos los objetivos y metas. Pero, si es tan decisivo, ¿Por qué no se apuesta por él?
Pues bien, la CE apuesta por el enfoque de género a través de dos vertientes. Por un lado, se ha incluido como una prioridad horizontal y sectorial en los sucesivos PD, y por otro lado se elaboró en 2007 la Estrategia de Género en Desarrollo como vehículo para aplicar la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres. Impulsando para ello políticas que incorporen de forma sistémica la perspectiva de género. Lo podemos considerar como una fortaleza de este plan, pero, ¿se ha conseguido avanzar en este ámbito después de los anteriores planes directores? ¿Por qué sigue siendo un punto sobre el que incidir? ¿Se ha medido el índice de desarrollo? Pues bien, no encontramos ningún dato en este plan director que nos haga referencia a dichos aspectos.
Además, lo menciona como algo sobre en lo que actuar, pero y el ¿cómo? Pues bien, pretende basarse en la línea en la que se redactó el II Plan Nacional de Acción de MPS, de 2017, cuyas aspiraciones son:
- integrar la perspectiva de género en la prevención, gestión y resolución de conflictos y la consolidación de la paz
- hacer realidad la participación significativa de las mujeres en los procesos de adopción de decisiones en relación a la prevención, gestión y solución de conflictos
- garantizar la protección y el respeto de los derechos humanos de las mujeres y las niñas en situaciones de conflicto y postconflicto
- introducir de forma efectiva la perspectiva de género en la definición de las medidas concretas de reparación y recuperación de las víctimas de los conflictos.
El papel central en la agenda sobre desarrollo sin duda es la sostenibilidad ambiental y la lucha contra el cambio climático. Los dos puntos de referencia son sin duda la Agenda 2030 y el Acuerdo de París sobre el cambio climático, insistiendo ambos en la necesidad de respetar los límites biofísicos del planeta, de frenar los procesos de degradación de sus recursos naturales, y de apoyar modelos de desarrollo bajo en carbono y resilientes al cambio climático, pensando en las generaciones futuras pero también ya en las poblaciones actuales, directamente afectadas en sus medios de vida por los efectos de la actividad humana sobre los ecosistemas.
Para estos ámbitos, la CE trabajará de forma transversal, aplicando instrumentos como el Manual para el Enfoque de Derechos Humanos y las Guías de la AECID de Transversalización de género, de Medio Ambiente y Cambio climático en aras de reforzar la evaluación previa del impacto medio ambiental de sus intervenciones, y la de Diversidad Cultural, de próxima preparación.
Por lo tanto, el marco estratégico de este V PD enfatiza cuatro principios de gestación:
- eficacia
- eficiencia
- coherencia
- coordinación
Es un PD para las personas, la prosperidad, el planeta y la paz, impulsado a través de alianzas, que concreta su estrategia estableciendo cuatro Objetivos Generales (OG), correspondientes a las cuatro esferas de la Agenda 2030, que son estrechamente interdependientes:
- Poner fin a la pobreza y al hambre en todas sus formas y dimensiones, fomentar la resiliencia y velar para que todos los seres humanos puedan realizar su potencial con dignidad e igualdad y en un medio ambiente saludable. Las personas, en el centro.
- Proteger el planeta contra la degradación, mediante la producción y el consumo sostenibles, la gestión de los recursos naturales y a través de medidas urgentes para hacer frente al cambio climático. Preservar nuestro planeta.
- Fomentar un desarrollo económico integrado, inclusivo y sostenible, que reduzca la desigualdad, refuerce la equidad y las capacidades de las personas, para que todos los seres humanos puedan disfrutar de una vida próspera y plena. Una prosperidad compartida.
- Propiciar sociedades pacíficas, justas e inclusivas, libres del temor y de la violencia. Construir la paz.
La lógica de intervención de la CE se establece a través de los Objetivos Generales anteriormente mencionados. Los objetivos estratégicos a los que la CE va a contribuir son los 16 ODS, ¿por qué no los 17? Eliminando de los ODS el objetivo número 17 el análisis para lograr sus objetivos. Los objetivos específicos de la CE son las metas de los ODS a las que se contribuirá a través de los resultados definidos por la CE. Los Resultados de Desarrollo de la CE se definirán a través de los instrumentos de planificación bilateral y multilateral.
En cuanto a las prioridades geográficas, el V PD se concentra esencialmente en América Latina, Magreb, África Occidental y Sahel. Para ello, se han definido tres categorías de países socios, dependiendo de su nivel de desarrollo, para establecer el tipo de cooperación que se llevará a cabo dependiendo de las particularidades de cada país. Estas tres categorías son: Países de Asociación Menos Avanzados, Países de Asociación de Renta Media y Países de Cooperación Avanzada.



Por último, haremos referencia a la cooperación descentralizada. La COD que realizan las CCAA y las EELL se integra en sentido extenso en la CE. Es muy reconocida por su elevado volumen, su importante valor añadido como expresión de la diversidad de sensibilidades y pluralidad de intereses existentes en España, y por su cercanía a la ciudadanía. Es especialmente pertinente además en la asistencia técnica y el diálogo sobre políticas en sus ámbitos competenciales propios. Más allá de aportar cerca del cincuenta por ciento de los recursos canalizados a través de ONGD, lo que la convierte en pieza imprescindible para el sostenimiento del tejido asociativo español, y un porcentaje similar del total dedicado a la EpD y la sensibilización de la ciudadanía, la COD es un elemento de transformación social y política en el territorio de primer orden.
Este V PD profundizará en la necesidad de mayor concertación, colaboración y coordinación entre todas las AAPP para avanzar en la coherencia, complementariedad, eficacia y eficiencia de las intervenciones de cooperación. Se potenciará para ello el funcionamiento de la CICD, y se seguirá avanzando en la ejecución de los cinco ámbitos específicos incluidos en la Agenda de Portugalete, como se conoce al acuerdo alcanzado en 2012 sobre la colaboración de CCAA y AGE en materia de cooperación para el desarrollo. Se reconoce, así mismo, el papel de la FEMP en el apoyo a la cooperación descentralizada pública local, lo que repercute directamente en el fomento de municipios más sostenibles, más transparentes, contribuyendo a ofrecer una mejor calidad de vida de sus ciudadanos.
Se afianzarán las herramientas de coordinación, y especialmente los convenios marco y de colaboración entre la SECIPIC, las CCAA y la Federación Española de Municipios y Provincias, así como la programación conjunta en acción humanitaria. La AECID desarrollará programas sectoriales regionales que integren a las CCAA, especialmente en actividades de cooperación técnica. Se fomentarán los hermanamientos entre municipios de España y de los países socios, los partenariados con empresas locales y regionales, y el mejor aprovechamiento de las capacidades autonómicas y locales en el desarrollo de actuaciones de cooperación delegada.

En definitiva, consideramos que se trata de un plan demasiado amplio y poco estratégico, en el cual se valora la alineación del V PD con la Agenda 2030, la Agenda de Acción de Addis Abeba y el Acuerdo de París. Los indicadores y metas son insuficientes para realizar un seguimiento y evaluación. No plantea herramientas de planificación y seguimientos anuales que puedan orientar sobre avances conseguidos y los desafíos existentes.
V Plan Director 2018/2021 de la Cooperación Española:
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